Moisés Bertoni, naturalista suizo, afincado durante años en la selva del Alto Paraná paraguayo, nos dejó este enorme legado fruto de años de investigación entre los pueblos guaraníes.

Como parte de una obra más extensa, nos maravillaremos al conocer la enorme cantidad de plantas selváticas utilizadas por los médicos y hechiceros y la gran efectividad de sus tratamientos en males tan variados como la lepra, el dengue, los parásitos, la viruela, las dolencias en la piel y en los órganos internos, etc.

En la curación, los pueblos guaraníes, otrorgaban una importancia suprema a la sugestión, a la firme convicción de sanación del paciente. “En la acción de los medicamentos siempre hay algo místico, y en el medicamento hay algo de la personalidad de quien lo da, y en el enfermo que lo tome, debe de haber siempre cierta receptividad sugestiva. Así solamente el remedio surtirá efecto o todo su efecto” (Fragmento De la medicina guaraní).

¿Cuánto tiempo le llevó a la medicina occidental ceder en sus férreas posturas y empezar a aceptar este tipo de realidades?

Esta etnografía de los pueblos guaraníes puede enseñar mucho sobre otra visión del mundo más en contacto y respeto con la longevidad de la naturaleza.

 

SOBRE EL AUTOR:

Moisés de Santiago Bertoni (Mosè Giacomo Bertoni) (1857 Ticino, Suiza - 1929 Foz de Iguazú, Brasil) fue un naturalista, escritor y botánico suizo.

Conocido popularmente como el sabio Bertoni, se considera como uno de los inmigrantes más extraordinarios que hayan arribado a tierras paraguayas. Su intención era vivir de la agricultura con una familia numerosa y Saciar su curiosidad científica. Cuando desembarca en Buenos Aires, y se entrevista con el presidente de la Nación, el general Julio Argentino Roca, quien le facilita medios para viajar y colonizar la provincia de Misiones. Allí comienza sus trabajos experimentales de agricultura botánica, zoología, meteorología, etnografía, etc. Mas tarde se traslada al Paraguay, país del cual quedó completamente enamorado. Investigó exhaustivamente las ciencias físico-naturales, la antropología, el ensayo lingüístico e ideológico, las observaciones filosóficas y el comentario histórico de los pueblos guaraníes del Alto Paraná.

DE LA MEDICINA GUARANÍ. ETNOGRAFÍA SOBRE PLANTAS MEDICINALES.

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Moisés Bertoni, naturalista suizo, afincado durante años en la selva del Alto Paraná paraguayo, nos dejó este enorme legado fruto de años de investigación entre los pueblos guaraníes.

Como parte de una obra más extensa, nos maravillaremos al conocer la enorme cantidad de plantas selváticas utilizadas por los médicos y hechiceros y la gran efectividad de sus tratamientos en males tan variados como la lepra, el dengue, los parásitos, la viruela, las dolencias en la piel y en los órganos internos, etc.

En la curación, los pueblos guaraníes, otrorgaban una importancia suprema a la sugestión, a la firme convicción de sanación del paciente. “En la acción de los medicamentos siempre hay algo místico, y en el medicamento hay algo de la personalidad de quien lo da, y en el enfermo que lo tome, debe de haber siempre cierta receptividad sugestiva. Así solamente el remedio surtirá efecto o todo su efecto” (Fragmento De la medicina guaraní).

¿Cuánto tiempo le llevó a la medicina occidental ceder en sus férreas posturas y empezar a aceptar este tipo de realidades?

Esta etnografía de los pueblos guaraníes puede enseñar mucho sobre otra visión del mundo más en contacto y respeto con la longevidad de la naturaleza.

 

SOBRE EL AUTOR:

Moisés de Santiago Bertoni (Mosè Giacomo Bertoni) (1857 Ticino, Suiza - 1929 Foz de Iguazú, Brasil) fue un naturalista, escritor y botánico suizo.

Conocido popularmente como el sabio Bertoni, se considera como uno de los inmigrantes más extraordinarios que hayan arribado a tierras paraguayas. Su intención era vivir de la agricultura con una familia numerosa y Saciar su curiosidad científica. Cuando desembarca en Buenos Aires, y se entrevista con el presidente de la Nación, el general Julio Argentino Roca, quien le facilita medios para viajar y colonizar la provincia de Misiones. Allí comienza sus trabajos experimentales de agricultura botánica, zoología, meteorología, etnografía, etc. Mas tarde se traslada al Paraguay, país del cual quedó completamente enamorado. Investigó exhaustivamente las ciencias físico-naturales, la antropología, el ensayo lingüístico e ideológico, las observaciones filosóficas y el comentario histórico de los pueblos guaraníes del Alto Paraná.